Charla sobre saúde bucodental


O vindeiro luns 5 de febreiro ás 15:00 horas terá lugar unha nova charla da nosa Escola de Pais.

Nesta ocasión falarase sobre a ODONTOLOXÍA en pacientes en idade infantil e xuvenil (Odontopediatría).

A finalidade é proporcionarvos información sobre como podedes axudar a que os vosos fillos/as cheguen cunha boca sa, estética e funcionalmente correcta á idade adulta, con bos hábitos hixiénicos de conservación e prevención.
Os especialistas que a impartirán son:

.  Dra. BELÉN DEBIAGGI BAIGORRIA (nº colexiada: 36001367) ODONTOPEDIATRA

. ÓSCAR GONZÁLEZ ESTÉVEZ  (nº colexiado: 238)
HIGIENISTA


Esperamos a vosa asistencia.




Educar en parella, educar (e pelexar) o dobre

Republicado con autorización del autor: Carlos Pajuelo
La discrepancia a la hora de educar hijos es normal, dos educan el doble.
Si hay un mantra, una creencia muy extendida en el tema de la educación de los hijos, es ese que dice que en una familia el padre y la madre han de educar de la misma manera a sus hijos.
Nuestra forma de ser, nuestra forma de pensar, de sentir,  influye directamente en la forma de educar, en el modelo de padres que somos.  Cada padre y cada madre creen que lo que ellos piensan y  sienten cuando educan  es lo correcto. Y nuestros hijos tienen una gran facilidad para descubrir estas discrepancias, y son capaces de determinar qué cosas pedir a quién, cuándo y dónde. Así se da origen a una de las situaciones que más conflictos crean en las familias: sentirnos desautorizados o cuestionados por nuestra pareja por decisiones referentes a la educación de nuestros hijos. Y, lo que es peor, en algunos casos, con nuestros hijos de testigos.
De hecho, cuando nuestros hijos tienen la oportunidad de equivocarse y se equivocan, muchos padres y madres se cuestionan hasta qué punto la intervención del “otro” ha podido ser causa, por acción u omisión, de esa equivocación. (“Tú lo tiene muy mimado, tú le consientes todo a la niña, tú nunca hablas con él, tu, tu y tú”. Los “Tutues” que se lanzan como cuchillos y que no nos ayudan a educar, pero sí a tener conflictos con nuestras parejas.
Tenemos que recordar que la mayoría de las personas elegimos a nuestra pareja porque poseen una serie de rasgos de personalidad y una manera de actuar que nos parecen muy atractivos y deseables, entre otras cosas, porque nosotros no los tenemos. Somos unos semejantes muy diferentes. ¿Es esto un problema? Pues no. Es simplemente una realidad que hay que tener en cuenta para poder utilizarla a nuestro favor a la hora de educar. Cuestionar y desautorizar a nuestra pareja conlleva un peligroso juego de poder entre los padres que puede terminar con la inhibición del progenitor cuestionado.
No se desautoriza a la pareja delante de los hijos, nunca. Si discrepáis, habladlo vosotros y luego, si hay que dar marcha atrás, se hace. Equivocarse es cosa de los que aprenden y de los que enseñan.
Hay padres y madres que intentan ser un equipo unificado, donde el respeto de las opiniones mutuas y la toma de decisiones conjuntas es el camino utilizado. A veces, se toman decisiones que nuestra pareja no comparte y viceversa. Ese es el momento en el que es más necesario hablar tranquilamente y, tras exponer nuestros puntos de vista, tomar una decisión. Y si consideramos que hay que revocar la decisión que se tomó, no pasa nada, se le hace saber a nuestros hijos. Y a aguantar el temporal.
Hay padres y madres que delegan en su pareja la toma de decisiones. Si tú delegas en tu pareja entonces tienes que apoyar todas las decisiones  que tome, ¿no crees?
Un padre y una madre no actúan igual, pero ambos comparten lo sustancial: amor, normas, límites y consecuencias.
Un padre y una madre no piensan igual, pero ambos respetan que educar no es adoctrinar, es influir.
Un padre y una madre no hablan por una misma boca, pero a los hijos les hablan en el mismo idioma. De esta manera un padre y una madre pueden decir a sus hijos las mismas cosas, de manera muy diferente, y pueden hacer énfasis en aspectos diferentes, pero no se contradicen.
Un padre y una madre no compiten entre ellos para ver quién es mejor educando; un padre y una madre  suman esfuerzos, a menudo diferentes esfuerzos, para educar a sus hijos. Si un padre y una madre actuasen siempre de la misma manera, cómo apreciarían nuestros hijos las diferencias. Dos educan el doble que uno.
No, no somos iguales, y eso es una suerte para nuestros hijos porque pueden apreciar en “sus carnes” que, cuando los educamos, da lo mismo que un padre sea de una manera y una madre de otra muy distinta, porque lo que nos hace educarles no es cómo somos sino el a dónde vamos. Cada padre y cada madre aporta lo mejor de cada uno a la hora de educar, pero como no somos perfectos, también aportamos algunos de nuestros defectos a la hora de educar. Eso nos hace humanos y por eso, cuando nos equivocamos con nuestros hijos, la labor de nuestra pareja es crucial para hacer ver a los hijos que, aunque los padres nos equivocamos, los educamos porque los queremos.

Diferentes y diversos, eso es lo que somos, y la diversidad siempre es un valor, sobre todo educando.

Diferenza entre tristeza e depresión infantil

Republicado con autorización de: https://www.escuelaenlanube.com



Aunque a simple vista resulte poco evidente, existen grandes diferencias entre la tristeza y la depresión y es preciso ahondar en la temática para poder reconocer y diferencia una de la otra ya que ambas tienen consecuencias diferentes aunque en un principio los síntomas sean similares…

Tristeza en niños

La tristeza es un sentimiento o una condición relativamente pasajera. Generalmente el motivo de la tristeza es fácilmente reconocible. Es decir, si alguien pregunta “¿por qué estas triste?” La persona que tiene tristeza puede reconocer y decir (nombrar el motivo de la tristeza es fundamental) qué es aquello que le produce tristeza; “Estoy triste porque ha fallecido mi mascota”, por ejemplo.

Depresión infantil

La depresión, por el contrario, es prolongada en el tiempo y se diferencia de la tristeza en que los motivos de la misma no son fácilmente reconocibles  por la persona que la padece. Es decir, una persona con tristeza no sabe “porqué está deprimido”.

Semejanzas entre tristeza y depresión infantil

El factor más común es confundir la tristeza con depresión. Sucede que ambos presentan síntomas similares:

  • Apatía.
  • Desgana.
  • Falta de higiene personal o de aseo del lugar donde habita
  • Falta de motivación.
  • No halla nada que le entusiasme o que quiera realizar


Diferencias entre tristeza y depresión infantil

No obstante, la tristeza es un sentimiento y como tal, es necesario dejarlo fluir pero la depresión se prolonga durante un período determinado de tiempo y, si no se trata, puede acompañar durante toda la vida a la persona que la padece.

Otra de las diferencias es que tras realizar una neuro-imagen, el cerebro presenta muchas menos zonas activas en el caso de la depresión que en el caso de una simple tristeza. No obstante, la tristeza puede convertirse en depresión:

  1. Tras una pérdida no se elabora el duelo ó;
  2. Si la persona permanece durante mucho tiempo sin querer hablar de lo que aconteció (mutismo selectivo)

 La abulia

La persona que presenta depresión tiene lo que se conoce como abulia. Esto es;

  1. Falta de iniciativa
  2. Falta de higiene personal (como peinarse, ducharse, comer, etc)
  3. Sentimiento de que “no vale la pena hacer algo”
  4. Sentimiento de que ellos “no merecen que les pase nada bueno”. Generalmente la depresión está acompañada con un sentimiento de culpa inconsciente.

Es importante mencionar que la depresión es un trastorno psicológico, mientras que la tristeza es un estado de ánimo pasajero y representante de un sentimiento.

¿Cuándo es necesario solicitar ayuda y cuándo no?

Cuando detectamos que un familiar o amigo padece de tristeza, no es preciso realizar un tratamiento psicológico aunque sería conveniente realizar una consulta para determinar desde cuándo la persona se encuentra con tristeza para evitar que la misma se convierta en depresión.En el caso de una persona que padece depresión resulta imprescindible una intervención psicológica y, en ciertos casos, psiquiátrica (medicación).

Antes de finalizar…

Es importante saber que una persona que tiene depresión difícilmente reconozca que “padece una problema”. Químicamente el cerebro de las personas con depresión no reconoce que “algo no está funcionando bien en ellos” por lo que es necesario que los familiares y amigos  acudan por ayuda profesional.


Trastorno histriónico da personalidade en nenos

Republicado con autorización de: https://www.escuelaenlanube.com
Autoría:  Celia Rodríguez Ruiz

Algunas personas tienen una exagerada necesidad de llamar la atención y de aprobación, y para ello actúan de manera llamativa. En los niños también podemos observar esta tendencia, no se trata de las normales llamadas de atención, sino de conductas exageradas, muy dramáticas y entusiastas que se llevan a cabo para llamar la atención y para obtener aprobación de los demás. En estos casos podemos hablar de un trastorno, el trastorno histriónico de la personalidad.

Los trastornos de la personalidad en la infancia.

Los trastornos de la personalidad, son un conjunto de trastornos que afectan al pensamiento, la percepción, sentimiento y conducta de la persona que lo padece. No se trata de hechos aislados sino de un patrón definido que perdura en el tiempo. A menudo los trastornos de la personalidad no se aprecian hasta llegar a la edad adulta, ya que antes el individuo está en desarrollo y no ha definido su personalidad no se puede diagnosticar como tal. Sin embargo, debemos prestar atención a los signos que nos pueden indicar patrones disfuncionales desde una edad temprana que más adelante pueden desembocar en un trastorno de la personalidad.

El trastorno histriónico de la personalidad

El trastorno histriónico de la personalidad, es un trastorno que se caracteriza por una excesiva búsqueda de la aprobación y necesidad de atención, para lo que despliegan un patrón de conductas llamativas. Son personas que suelen actuar de manera muy dramática, animada y entusiasta y también utilizan el coqueteo y la seducción.
Las personas con trastorno histriónico de la personalidad tienen un adecuado funcionamiento laboral y social, de hecho suelen tener buenas habilidades sociales que emplean para manipular y convertirse en el centro de atención.  Son personas egocéntricas y manipuladoras, pero también fácilmente manipulables. Su objetivo, que es obtener la aprobación de los demás, está por encima de todo y eso les hace manipular, pero también les convierte en objeto de la manipulación.

El trastorno histriónico de la personalidad se manifiesta y se diagnostica al inicio de la edad adulta. En la infancia no podemos hablar de trastorno como tal, ya que no está desarrollada la personalidad, pero podemos observar algunas características que nos pueden alertar.

  
Características que pueden alertar del futuro desarrollo de un
trastorno histriónico de la personalidad.

  • No se sienten cómodos en situaciones en las que no son el centro de atención.
  • Cuando interactúan con los demás muestran un comportamiento que se caracteriza por un “coqueteo” exagerado y en exceso.
  • Sus emociones son muy intensas y variantes. La expresión de las emociones puede ser exagerada, y a la vez cambian de estado emocional rápidamente.
  • Son muy subjetivos, siempre hablan desde su punto de vista.
  • Son egocéntricos y les cuesta desarrollar la empatía o ponerse en el lugar del otro.
  • Cuidan mucho su aspecto físico para llamar la atención.
  • Son fácilmente influenciables por los demás o por las circunstancias, sobre todo si logran llamar la atención y conseguir aprobación.
  • Son muy exagerados y dramáticos.


Consejos para prevenir el desarrollo del trastorno histriónico 
de la personalidad en niños

No existen muchos datos sobre las causas de este trastorno de la personalidad, aunque al igual que ocurre con otro tipo de trastornos, se puede suponer que los patrones aprendidos durante la infancia cobran un papel fundamental. Es importante por lo tanto, prestar atención si observamos en  niños las características mencionadas y procurar el desarrollo de otros patrones más funcionales.

  • Acepta su forma de ser, no trates de forzar los cambios.
  • No refuerces sus maneras exageradas de llamar la atención. Trata de no prestar atención a las conductas exageradas, en su lugar ofrece atención y aprobación a otras actuaciones menos dramáticas o intensas.
  • Dale seguridad y cubre sus necesidades afectivas de aprobación.
  • Alimenta su autoestima. Una persona con autoestima no necesita de manera patológica la aprobación de los demás.
  • Establece límites claros y evita manipulaciones.
  • No les menosprecies o te burles de ellos, ya que esto puede hacer más intensa su necesidad de aprobación.



Crea unha distancia entre a acción do teu fillo e a túa reacción

Republicado con autorización de: http://www.solohijos.com


Existe un secreto para la educación respetuosa: construir una pausa entre la acción de tu hijo y tu reacción.
Todos sabemos desafortunadamente y por experiencia que actuar “en caliente” conlleva muchas más consecuencias negativas que la falta en sí. Y generalmente son daños colaterales atentan directamente a la seguridad emocional de nuestros hijos.
Conocerse, saber hasta dónde están nuestros límites de tolerancia al desafío, reconocer las señales de alarma (aceleración de los latidos del corazón, calor, sensación de ardor en el estómago, sudor en las manos…) nos avisa de que estamos a punto de reaccionar sin ninguna medida de contención.
Crea una distancia temporal y espacial entre la falta de tu hijo y tu acción. Si actúas en el mismo momento que ocurre el error es fácil que actúes guiado por tu estado emocional y no por el mensaje educativo que debería recibir tu hijo.
En una situación de crisis, pregúntate: ¿Qué quiero que aprenda mi hijo con mi intervención? ¿Qué aprenda a corregirse y además a controlarse en estados de tensión emocional? ¿O lo que realmente quiero es descargar mi decepción y mi ira para sentirme mejor?

Crea una distancia entre la acción de tu hijo y tu reacción. Crea una segunda oportunidad para el aprendizaje significativo.

O poder dun sorriso

Un vídeo que nos explica todas as cousas que podemos mellorar tan só utilizando unha ferramena: o sorriso. 
Ensinémoslle aos nosos fillos e fillas o importante que son estas cousas.


Nenos: espalda e ordenador

Republicado con autorización de: http://www.solohijos.com



Cada vez pasamos mas tiempo trabajando frente al ordenador. Nuestros hijos además emplean mucha parte de su tiempo de ocio frente al mismo. Igual que les enseñas unas normas de uso para las pantallas, enséñales unos buenos hábitos posturales para no dañar con el tiempo su espalda y articulaciones.
Nos preocupamos por los estudios, por las rabietas, por los desafíos y olvidamos enseñarles la importancia de cuidar y conservar el cuerpo en las mejores condiciones, como parte de un principio de vida que deberían  aprehender desde que son pequeños.

Un buen vídeo para que tus hijos entiendan la importancia de cuidar la postura sin necesidad de que tú se lo recuerdes constantemente.


Que a hiperactividade non existe? É unha broma?

Republicado con autorización de: http://www.solohijos.com
Autoría: Elena Roger Gamir (Pedagoga)

Los que tenemos hijos con hiperactividad sabemos que no es ningún invento. Que no es falta de autoridad ni de límites blandos o demasiado estrictos. Que no es por sobreprotección ni tampoco adicción a las pantallas o a los videojuegos. No les hemos permitido salirse de la raya ni siquiera hemos tirado la toalla.
Hemos controlado normas y consecuencias, aplicado la autoridad positiva. Fomentado el desarrollo cognitivo y emocional. Les hemos ayudado a detectar sus errores y a buscar estrategias para solucionar problemas. Y la hiperactividad sigue ahí. Nos hemos formado, nos hemos preparado y puesto los medios para manejarlo y el TDAH sigue existiendo. Hemos aprendido a utilizar un lenguaje capacitador y a hacer preguntas megacognitivas. Pero el TDAH sigue allí. No es un fallo de comportamiento sino un problema neurológico.
Así que no digan que es un invento.
Decir que no existe, que es una moda, un invento del siglo XXI o de la industria farmacéutica; que es un problema ambiental o educativo estrictamente es colocar toda la responsabilidad en manos de los padres. Y no avanzaremos en la concienciación, tratamiento ni diagnóstico si no somos conscientes de que están implicados instituciones, profesionales de la salud y de la educación, padres y  en general una sociedad que castiga a nuestros hijos por ser como son, comenzando por los compañeros de clase.
Empecemos por nosotros, los padres, a enseñar a nuestros hijos a entender y aceptar a los niños con TDAH. Igual que saben que existen niños con diabetes o con intolerancia al gluten, también deberían entender que no siempre un niño que molesta en clase y que no para de moverse es maleducado y problemático. Deben entender que existe la hiperactividad y que tiene unas características. Y que a los niños  con TDAH ¡también! les gusta que les inviten a las fiestas de cumpleaños y que los elijan para formar equipo de fútbol.
Deben entender que a los niños con hiperactividad les gusta también poder equivocarse sin que les insulten, los desprecien o se burlen de ellos. Les gusta que les tengan en cuenta cuando se forman equipos de trabajo en clase y no les gusta ser siempre la ultima alternativa. Los niños con TDAH necesitan que sus compañeros de clase comprendan que no siempre pueden controlar esa impulsividad que tanto molesta a los demás y que tanto les perjudica;  que muy a menudo se sienten mal con sus decisiones y se arrepienten sin saber cómo corregir sus errores. Necesitan un amigo que les defienda, igual que los demás, y que les acepten cómo son.


Este vídeo os servirá de herramienta para explicar a vuestros hijos lo que es el TDAH.




A traxedia silenciosa que afecta aos nenos de hoxe

Atopei a seguinte lectura nun blog e decidín traela ata aquí porque penso que é moi interesante. Podemos estar ou non de acordo con todo o que di, mais seguro que nos fai meditar un pouco sobre como estamos a criar aos nosos fillos e fillas, e iso é bo.
Está escrita por Victoria Prooday, terapeuta ocupacional e podedes atopar a versión orixinal no seguinte enlace:

https://yourot.com/parenting-club/2017/5/24/what-are-we-doing-to-our-children



A traxedia silenciosa que afecta aos nenos de hoxe

Vitoria Prooday, terapeuta ocupacional

Aquí está a miña nova publicación no blog. Animo a todos os pais e nais que se preocupan polo futuro dos seus fillos a lelo. Sei que moitos elixirían non escoitar o que digo no artigo, pero os seus fillos e fillas necesitan que escoiten esta mensaxe. Ata si non está de acordo co meu punto de vista, simplemente siga as recomendacións ao final do artigo. Unha vez que vexa os cambios positivos na vida do seu fillo, comprenderá por que digo o que digo.

A traxedia silenciosa que afecta aos nenos de hoxe

Nestes momentos desenvólvese unha traxedia silenciosa, nos nosos fogares, e afecta ás nosas xoias máis preciadas: os nosos fillos. A través do meu traballo con centos de nenos e familias como terapeuta ocupacional, fun testemuña de como esta traxedia desenvólvese fronte aos meus ollos. ¡Os nosos nenos están nun estado emocional devastador! Fale con mestres e profesionais que estiveron traballando neste campo durante os últimos 15 anos. Escoitará inquietudes similares ás miñas. Ademais, nos últimos 15 anos, os investigadores publicaron estatísdicas alarmantes sobre un aumento agudo e constante na enfermidade mental dos nenos, que agora está alcanzando proporcións epidémicas:

  • 1 de cada 5 nenos ten problemas de saúde mental
  • 43% de aumento de TDAH
  • 37% de aumento da depresión adolescente
  • Aumento do 200% na taxa de suicidio en nenos de 10 a 14 anos

Canta máis evidencia necesitamos antes de espertarnos?
Non, "o aumento dos diagnósticos só" non é a resposta.
Non, "todos naceron así", ¡non é a resposta!
Non, "é todo culpa do sistema escolar" non é a resposta!
Si, por doloroso que poida ser admitir, en moitos casos, nós, pais, somos a resposta a moitas das loitas dos nosos fillos.

Está científicamente probado que o cerebro ten a capacidade de reconectarse a través do medio ambiente. Desafortunadamente, co medio ambiente e os estilos de crianza que estamos brindando aos nosos fillos, estamos reconectando os seus cerebros nunha dirección incorrecta e contribuíndo aos seus desafíos na vida cotiá.

Si, hai e sempre houbo pícaros que nacen con discapacidades e, malia os mellores esforzos dos seus pais para proporcionarlles unha contorna equilibrada, os seus fillos seguen tendo dificultades. Estes NON son os nenos dos que estou falando aquí.
Estou falando de moitos outros cuxos desafíos están moi determinados polos factores ambientais que os pais e nais, coas súas mellores intencións, bríndanlles aos seus fillos. Como vin na práctica, no momento en que os pais cambian a súa perspectiva sobre a crianza, estes nenos cambian.

Que está mal?


Os nenos de hoxe vense privados dos fundamentos dunha infancia sa, por exemplo:

  • Pais emocionalmente dispoñibles
  • Límites e orientación claramente definidos
  • Responsabilidades
  • Nutrición equilibrada e soño adecuado
  • Movemento ao aire libre
  • Xogo creativo, interacción social, oportunidades para tempos non estructurados e aburrimiento


En cambio, aos nenos estáselles servindo:

  • Pais dixitalmente distraídos
  • Pais indulxentes que permiten aos nenos "gobernar o mundo"
  • Sentido de dereito en lugar de responsabilidade
  • Soño inadecuado e nutrición desequilibrada
  • Estilo de vida sedentario
  • Estimulación sen fin, niñeiras tecnolóxicas, gratificación instantánea e ausencia de momentos aburridos


Alguén podería imaxinar que é posible criar unha xeración saudable nun ambiente tan insalubre? ¡Por suposto que non! Non hai atallos para a crianza dos fillos, e non podemos enganar á natureza humana. Como vemos, os resultados son devastadores. Os nosos fillos pagan pola perda da infancia ben equilibrada co seu benestar emocional.

Como arranxalo?


Si queremos que os nosos fillos se convirtan en persoas felices e sas, temos que espertar e volver ao básico. ¡Aínda é posible! Seino porque centos dos meus clientes ven cambios positivos no estado emocional dos seus fillos en cuestión de semanas (e nalgúns casos, ata días) de implementar estas recomendacións:

  • Estableza límites e recorde que vostede é o PAI ou NAI do seu fillo, non un amigo.
  • Ofreza aos nenos un estilo de vida equilibrado e cheo do que NECESITAN os nenos, non só o que QUEREN. Non tema dicir "¡Non!" Aos seus fillos si o que queren non é o que necesitan.
  • Proporcione alimentos nutritivos e limite a comida-lixo.
  • Pase unha hora ao día en espazos verdes: andar en bicicleta, camiñar, pescar, observar aves / insectos?
  • Teña unha cea familiar diaria sen tecnoloxía.
  • Xogue cos seus fillos un xogo de mesa ao día. 
  • Involucre ao seu fillo nunha tarefa diaria (dobrar a roupa, poñer en orde os xoguetes, colgar a roupa, desempacar os alimentos, poñer a mesa, etc.).
  • Implemente unha rutina de soño consistente para asegurarse de que o seu fillo durma moito nun dormitorio sen tecnoloxía.
  • Ensine responsabilidade e independencia. Non os protexa excesivamente de pequenos fallos. Adéstralles as habilidades necesarias para superar os maiores desafíos da vida: 
  • Non faga a mochila do seu fillo, non leve a súa mochila, non leve á escola esa axenda esquecida, e non pele un plátano para un neno de 5 anos. Ensínelles as habilidades en lugar de facelo por eles.
  • Ensine a gratificación atrasada e brinde oportunidades para o "aburrimento", xa que o aburrimento é o momento en que a creatividade esperta.
  • Non se senta responsable de ser o equipo de entretemento do seu fillo.
  • Non use a tecnoloxía como unha cura para o aburrimento.
  • Evite usar a tecnoloxía durante as comidas, no coche, restaurantes, centros comerciais. Use estes momentos como oportunidades para adestrar os seus cerebros para funcionar baixo o "aburrimento"
  • Axúdeos a crear un "kit de primeiros auxilios para o aburrimento" con ideas de actividades para os momentos de "estou aburrido".
  • Estea emocionalmente dispoñible para conectarse cos nenos e ensínelles a autorregulación e as habilidades sociais.
  • Apague o seu teléfono ata que os nenos estean na cama para evitar a distracción dixital.
  • Convértase no adestrador emocional do seu fillo. Ensínelles a recoñecer e lidiar coa frustración e a ira.
  • Ensine a saudar, tomar quendas, compartir, empatía, modais na mesa, habilidades para conversar.
  • Conéctese emocionalmente: sorría, abrace, bique, faga cóxegas, lea, baile, xogue ou gatee co seu fillo.


¡Debemos facer cambios na vida dos nosos fillos antes de que toda esta xeración de nenos acabe medicada! Aínda non é demasiado tarde, pero pronto será ...

O xoguete que levan dentro

Nunha ocasión, a Gabriel García Márquez preguntáronlle que cal era a clave para educar aos nenos. “O único importante, contestou, é atopar o juguete que levan dentro”. Cada neno leva un distinto e todo consiste en descubrir cal é e poñerse a xogar con el. É unha idea que vincula a educación co xogo. Segundo ela, educar consiste en atopar o tipo de xogo que debemos xogar con cada neno, ese xogo en que está implicado o seu propio ser.
A verdadeira escola é a felicidade. "Se queres que o teu fillo sexa bo - escribiu Héctor Abad Gómez -, faino feliz. Se queres que sexa mellor, faino máis feliz. Facémolos felices para que sexan bos e para que logo a súa bondade aumente a súa felicidade".




Gustavo Martín Garzo


Mamá, ¿eu son tonto?

Republicado con autorización de: http://www.solohijos.com
Autoría: Eva Santana, Doctora en Publicidad.


¿Qué le dices a tu hijo cuando te pregunta si “él es tonto”?

La periodista Eva Santana, ganadora en segundo lugar del II Concurso de Relato Breve organizado por la ONG The Art Factory Inc y la Asociación Española de Escritores y Artistas Españoles, nos lo cuenta en este relato.
Os invitamos a leerlo porque es otra manera de explicar a nuestros hijos por qué son tan especiales, por qué sus defectos y virtudes les hacen ser tan queridos, por qué lo que a primera vista sienten como negativo puede llegar a ser algo valioso para uno mismo y los demás. Y sobre todo, por qué lo que importa es nuestra propia percepción y no la de los otros.
Una bonita mirada sobre el TDAH y sobre todos los niños del mundo a los que no se les deja ser niños.

Superheroe

– ¿Mamá, yo soy tonto?
A los once años estaba convencido de ello, pero aún así necesitaba que mi madre me respondiera que no, que no era cierto, que yo era el niño más listo del mundo. Y sin embargo, ella no hizo nada de eso. Se limitó a hablarme, de manera un tanto enigmática, del Club de los Trastocados. Era un día cualquiera, mientras estaba atareada envolviendo el bocadillo para el colegio y preparando el almuerzo para mí y para mis hermanos:
– Si bueno, verás… hijo…- contestó mientras realizaba tres tareas a la vez. Me temí que soltaría una de sus charlas y solté un gruñido mientras me levantaba, ya arrepentido por haber preguntado, para abrir la puerta de la cocina y dejar que entrara el gato. De camino, hice una tirada a la peonza que cayó rodando al suelo, asustando al pobre Botones que entraba en ese momento y que salió, despavorido ante el ruido. Luego me detuve frente a la nevera para coger la leche. Segundos después olvidaba qué andaba buscando:
– ¿Buscas el vino? ¿Para desayunar?- me soltó mi madre, sin piedad, sacándome de mi estado de ensimismamiento y haciéndome caer en la cuenta que era la leche lo que buscaba.
– ¿En la puerta de la nevera?, ¿Dónde siempre, tal vez?- se adelantó, de nuevo, irónica al ver que tardaba demasiado frente a la puerta abierta del frigorífico mientras dejaba escapar el frío. Cuando por fin le enseñé el brick, replicó triunfante:
– ¡Qué listo es mi niño! ¿Ves? Ya he contestado a tu pregunta.
Y ahí zanjó la cuestión sobre si era tonto o no. No me hizo gracia. Le expliqué que el tutor del colegio decía que estaba trastocado, o algo parecido, que me costaba fijar la atención y que de seguir así, además de acabar con su paciencia, iba a suspender de nuevo. Y añadí:
 – Mamá no es broma.
– ¿Y no te ha explicado nada más del “Club de los trastocados”? – preguntó mi madre sin inmutarse por las malas notas y la paciencia- o más bien, la poca paciencia- de mi tutor. Tampoco pareció darse cuenta de la leche desparramada dentro y fuera del vaso.
– Es un Club de Superhéroes del que tú y algunos más formáis parte.- Debería haber dicho “formamos” porque ella también tenía las cualidades que yo heredé y que nos conferían el carácter de los miembros del Club. Pero no quiso robarme el protagonismo de la escena.
– Te puedes encontrar con héroes que tienen todo tipo de poderes: los que tienen el poder de escribir del revés, “los Superdisléxicos”; los que tienen el poder de hacer muchas cosas al mismo tiempo sin cansarse, “los Superactivos”; o los que cómo tú, tienen el poder de variar su concentración a menudo.
A mí ese Club me pareció una birria y ni tan sólo me animaron los superpoderes que me describió:
– Hay niños que a veces enerváis un poco a los profesores, cierto. Pero… ¿Te parece poco poder? ¡No les dejáis indiferentes! Sois niños que no vais por ahí con una capa, ni leggins o el calzoncillo por fuera pero, créeme que tenéis poderes como el de ver la solución cuando todo está embrollado, por ejemplo. Es como si tuvieras un mapa de los problemas y los vieras desde arriba, de modo que te es fácil encontrar un camino para salir de ahí. Mientras otros se atascan, tú encuentras una idea para salir del atolladero.
Mi madre usaba palabras que no entendía, como atolladero, y en consecuencia, yo ya había desconectado de su discurso. Sólo había retenido lo de “enervar a los profesores” y me disponía de nuevo a abrir al gato – que ahora quería salir y no, entrar- y darle otro meneo a la peonza, olvidando mi pregunta sin respuesta. Ella se sentó frente a mí, me buscó la mirada con sus ojos de miope y consiguió captar mi atención de nuevo. Luego prosiguió:
– Los niños como tú, no sólo tenéis grandes ideas. Además, tenéis sentido del humor, os preocupáis mucho por la familia, estáis siempre dispuestos a ayudar, sois muy creativos…
Mi madre siguió enumerando “superpoderes” pero yo ya no escuchaba. En ese momento me preocupaban más los lametones que daba mi gato al charquito de leche que se había formado en el suelo y que se había encontrado tan afortunadamente de camino a la salida. De pronto mi madre lanzó un aullido:
– ¡Uuuuu, no puede ser! si ya son menos cinco…
Eran casi las nueve y con tanta charla iba a llegar tarde al cole, de nuevo. Además, se había quemado el almuerzo y la casa empezaba a oler a chamuscado.
Mamá se fue corriendo a sus sartenes y yo a recoger la mochila que, aunque pesaba demasiado con tanto libro, me pareció más ligera que el día anterior.
Tal fuera que, si bien el discurso no me había convencido del todo (aún tardaría unos años en asumir que los de “mi Club” también teníamos grandes cualidades), mi madre había planteado una duda razonable sobre la cuestión de si era tonto o no. Y eso, en un niño de once años, ya era mucho.
Le di un fugaz beso de despedida y salí volando, con mi capa invisible, hacia el colegio. Segundos después, oí como me gritaba por el hueco de la escalera:
– ¡Hijooooo, el bocadillo!


Relato premiado en segundo lugar en el II Concurso de Relato Breve organizado por la ONG The Art Factory Inc y la Asociación Española de Escritores y Artistas Españoles


Como facer amigos: 9 estratexias

Republicado con autorización de: https://www.escuelaenlanube.com

La habilidad para relacionarse de manera exitosa y lograr tener amigos no es algo que se enseñe en el manual de ninguna escuela. Sin embargo esta habilidad social resulta ser imprescindible y si bien algunos niños aprenden de forma natural el modo en que deben hacer amigos, otros no logran hacerlo con tanta naturalidad o simpleza.

9 consejos fáciles para enseñar a un niño cómo hacer amigos

Intenta establecer una cercanía. El contacto cercano (compartir un almuerzo o un rato en el parque) es la primera etapa para establecer contacto. Los niños suelen ser muy espontáneos en este sentido. Pero si acaso alguno no lo es, lo primero que hay que hacer es establecer el primer contacto.

Entablar una conversación o juego. En niños pequeños es mejor que los adultos establezcan juegos donde puedan todos participar de éste. Es decir, plantear o adaptar juegos para todos los niños: niños, niñas, niños con y sin discapacidades.

Aceptar las diferencias. En la actualidad, donde cada vez hay más niños integrados esto resulta un gran desafío para los docentes, pero es preciso que ellos comprendan la necesidad de aceptar las diferencias para poder hacer amigos puesto que esa es otra de las claves principales.

Conservar las amistades es sinónimo de tiempo y dedicación. Así como una planta debe ser regada todos los días, sucede lo mismo con una amistad que recién inicia sus primeros pasos o bien que tiene años. Lo importante es interesarse en las cosas que son importantes para el otro y respetarlas.

Interésate por algo que le guste o agrada tu amigo/a. Todo tenemos cosas que nos gustan y cosas que no nos gustan. Lo importante en los primeros momentos de amistad es poder encontrar aquello que le agrade a nuestro nuevo amigo y luego interesarse en ello.

Establecer límites. Interesarse en los gustos de nuestro amigo no implica perder los gustos propios. De este modo, por ejemplo si los nuevos amigos desean jugar a cosas diferentes, se puede jugar un rato a cada cosa. De este modo se está evitando que el niño crezca siempre con la necesidad de “ceder” su punto de vista para tener amigos, cosa que sucede en muchos casos (especialmente en las niñas) y deviene en relaciones sociales insanas para ellos.

Compartir. Poco a poco, mientras la amistad va creciendo, es necesario compartir ciertas cosas: un dulce, un juguete, etc. La amistad se basa en aquello que se da y se recibe aunque esto no se limita a un aporte material, porque en muchos casos lo que se da o se recibe es un abrazo o una sonrisa.

Demostrar el afecto. Una forma de compartir es demostrar nuestro afecto hacia nuestro amigo. El afecto y la amistad no solamente se pueden ver en los momentos agradables sino que también conviene cuidar los lazos de amistad en los malos momentos. Por ejemplo:
Estar presente cuando nuestro amigo está triste o llorando.

Ayudarle con su tarea (pero evitar que éste se abuse de la amistad, algo importante a recalcar desde el inicio de la relación de amistad).

Entablar charlas de interés para ambos especialmente si nuestro amigo está enfermo.




O trastorno bipolar en nenos

Republicado con autorización de: https://www.escuelaenlanube.com


La bipolaridad es un trastorno mental en la que una persona tiene cambios de humor, pensamientos o incluso sentimientos repentinos, sin previo aviso y sin explicación lógica.
Es un vaivén entre los dos extremos (o muy feliz o muy triste, por ejemplo) que afecta a mucha gente a lo largo y ancho del planeta, dificultando de esta manera en relacionarse con familiares, amigos, pareja e incluso consigo mismo.
Este trastorno normalmente se ve a inicios de la adolescencia, sin embargo puede presentarse en edades tempranas de la niñez. Te ayudamos a identificar y tratar un problema, pero lo mejor es que al mínimo indicio vayas a un médico.

Identificación del trastorno bipolar

Todos los padres quieren lo mejor para sus hijos(as) y por ello suelen estar muy preocupados por el tema de la salud física, ignorando también que la salud mental es igual de importante. La bipolaridad en niños puede ser fácilmente ignorada con los berrinches típicos o la felicidad extrema que se caracteriza en la edad. No obstante, algunos comportamientos pueden dar indicios de trastorno de la bipolaridad en niños.
Por ejemplo, un niño sano siente tristeza mediante lágrimas o con llanto. En los niños con bipolaridad va mucho más allá: se deprimen, están molestos o tristes todo el tiempo, no tienen energía y tienen cambios de humor que van desde lo agresivo hasta la melancolía más severa. Otro ejemplo que se puede destacar son la menor necesidad de dormir, pensamiento acelerado, les cuesta respirar en los momentos de estrés y problemas de comunicación.
El trastorno de bipolaridad infantil también puede ser el caldo de cultivo para los Trastornos de Déficit de Atención por Hiperactividad y la agresividad extremadamente violenta en los hogares y en las escuelas. Este trastorno se agrava cada día más si no se diagnostica correctamente y en el momento indicado. Los niños que sufren de este problema poco común tiene un nivel de vida dentro de la sociedad muy dura y puede ser todo un reto tratar de adaptarse a los estándares normales de una comunidad.

Tratamiento del trastorno bipolar en niños

El trastorno bipolar en niños no es una enfermedad terminal, es un trastorno que se puede convivir con él y manejarlo lo más eficientemente posible en las diferentes situaciones de la vida del niño. El mejor tratamiento para el trastorno son las visitas a los psiquiatras y a los psicólogos, únicas personas con la capacidad y el entrenamiento necesario para tratar estos tipos de trastornos.

Los padres pueden ayudar en el seguimiento del trastorno del niño al cumplir con los medicamentos y el tratamiento recetado por el doctor. Las ayudas colectivas (las zonas de en las que se reúnen diferentes personas) pueden servir de ayuda a los niños al conocer otras personas y a otros niños con el mismo tratamiento, pudiendo llegar a tener una amistad que ayudará al avance del tratamiento del trastorno de una manera fácil y divertida.

El amor familiar puede ser también tan efectivo como la terapia en grupo. De hecho, las terapias familiares suelen ser más una ayuda tan o más efectiva que la anterior, pero es una buena idea que el niño tenga ambos tratamientos grupales. Los maestros pueden ser también una enorme ayuda al informar a sus estudiantes acerca del trastorno de una manera informativa y concienciar que es un trastorno que lo puede padecer cualquier persona.

Como corrixir aos fillos con trascendencia: o neto de Gandhi

Republicado con autorización de: http://www.solohijos.com
Autoría: Pilar Guembe y Carlos Goñi (Autores del libro Educar sin castigar)

Muchos padres siguen creyendo que es imposible educar sin castigar, que para que los hijos obedezcan, para que se atengan a unos límites justos y necesarios, para que cumplan con sus deberes o respeten las normas es imprescindible utilizar premios y castigos, recompensas y correctivos o incluso una cierta violencia para reajustar los comportamientos díscolos.
Pero lo que los padres (y los hijos) necesitan es encontrar otras soluciones que tengan el castigo como una alternativa excepcional. Propiamente castiga el que lo hace mal, porque quien sabe corregir con cariño y exigencia no está propiamente castigando, sino educando. Los correctivos duros y duraderos, excluyentes y desconectados del hecho a reprender, amenazadores y a veces inhumanos, violentos y vengativos, que prohíben cosas buenas u obligan a realizar actividades absurdas, no llevan a ninguna parte. Probablemente por la simple razón de que quien castiga no se incluye en el castigo.

Un buen ejemplo de coherencia educativa

Sobre todo ello nos hace reflexionar la anécdota que, en cierta ocasión, contó el doctor Arun Gandhi, nieto de Mahatma Gandhi y fundador del Instituto M. K. Gandhi para la Vida Sin Violencia.
Cuando tenía 16 años y vivía con sus padres en el Instituto que su abuelo había fundado en medio de unas grandes plantaciones de azúcar, a unos treinta kilómetros de Durban, en Sudáfrica, su padre le pidió que le llevara a la ciudad para asistir a una conferencia que duraba toda la jornada. Arun se puso muy contento porque se le presentaba una ocasión de las pocas que en aquella época tenía de pasar un día en la ciudad. Aprovechando el viaje, su madre le dio una lista de compras y su padre le pidió que llevara el coche al taller.
Llegados a su destino, padre e hijo se despidieron hasta las cinco de la tarde, hora a la que acababa la conferencia. Arun hizo los recados en un periquete, dejó el coche en el taller y le quedó tiempo suficiente para meterse en un cine. No recordaba el tiempo que hacía que no veía una película de John Wayne. La sesión continua hizo que se olvidara del reloj. De pronto eran las cinco y media. Salió a toda prisa, corrió al taller y se presentó a recoger a su padre con una hora de retraso.
– ¿Qué te ha pasado? ¿Por qué llegas tarde?
Arun se sentía mal por haberse quedado viendo una película mientas su padre esperaba durante una hora después de una larga jornada, y soltó una mentira:
– El coche no estaba listo y tuve que esperar.
Pero su padre había llamado al taller y sabía que eso no era cierto. Se entristeció y dijo:
– Algo no he hecho bien, hijo mío, no he sabido educarte para que tengas la suficiente confianza de decirme la verdad. Voy a reflexionar sobre ello, volveré a casa caminando para poder pensar en qué punto me he equivocado.
Así que, vestido con su elegante traje y sus zapatos nuevos, hizo los casi treinta kilómetros de vuelta por caminos mal pavimentados y a oscuras. Su hijo lo siguió con el coche durante las cinco horas y media que tardó en llegar a casa.
“Desde aquel momento –confiesa Arun, el nieto de Gandhi–, decidí que nunca más iba a mentir. Muchas veces me acuerdo de ese episodio y pienso… Si me hubiese castigado de la manera como nosotros castigamos a nuestros hijos, ¿hubiese aprendido la lección?”.

Arun Gandhi está convencido de que, si su padre le hubiese impuesto un correctivo convencional, hubiese seguido haciendo lo mismo; en cambio, el no-castigo se le quedó impreso en la memoria.

Adolescentes: educar non é sempre negociar

Republicado con autorización del autor: Carlos Pajuelo

A menudo me encuentro con madres y padres que me transmiten su inquietud porque sus hijos adolescentes los están continuamente sometiendo a “negociaciones” que parecen, más que negociaciones, unos “chantajes” en toda regla. Y es que algunos llaman negociar a lo que otros llaman chantajear, y viceversa.
Hemos acostumbrado a nuestros hijos desde pequeños a situaciones como “me como una cucharada más, pero entonces puedo usar la Tablet 15 minutos”. Desde pequeños los entrenamos en que, para hacer algo, les tenemos que ofrecer una recompensa.
Cuando son pequeños, estos pequeños se pueden solucionar con una pequeña recompensa pero, conforme van creciendo, piden y piden y piden, y nunca les parece suficiente. Insaciables.
La verdad es que negociar con adolescentes es muy complicado. Es difícil porque padres e hijos tenemos diferentes objetivos a la hora de negociar.
¿Hay que negociar con los hijos? Pues lo de negociar está muy bien, suena genial, pero no siempre se puede negociar. Educar no es negociar. Educamos para que nuestros hijos aprendan a vivir, por lo tanto para que aprendan cómo se pueden alcanzar logros, pero también para que aprendan cómo tolerar la frustración de no alcanzarlos.
La negociación tiene sentido para que dos partes ganen. Pero cuando educamos a nuestros hijos los sometemos a unas normas, a asumir responsabilidades y a aceptar límites, y esto a los hijos no les parece una buena negociación. Pueden decir: “¿Qué gano yo llegando a casa a las 11 de la noche?; ¡Qué gano yo recogiendo mi cuarto?, ¿Qué gano yo responsabilizándome de mis estudios?
A los padres nos encantaría poder hablar tranquilamente con los hijos y que ellos nos entendieran perfectamente, que nos dijeran: “gracias mamá por preocuparte por mí y hacerme estar en casa a salvo a las 11 en vez de estar por ahí divirtiéndome peligrosamente con mis amigos”. Pues vas dado. Los hijos montan pollos cuando les proponemos límites, normas y responsabilidades.
Si tú lo que quieres es negociar para no tener problemas, lo tuyo no es negociación, lo tuyo es la búsqueda de un milagro. Porque negociando con adolescentes es muy fácil perder la calma. No, no se negocia para no tener problemas. Se negocia para esforzarse mutuamente en la búsqueda de la solución de un problema. Por eso hay cosas que no podemos negociar con los hijos.
 Si, y además, hay hijos que se plantan y dicen que “no vengo a las 11”, “no me da la gana de estudiar”, “pues fumo y bebo”, etc. Ni negociando, ni sin negociar. Y esos son los que asustan y ¿qué hacemos con esos?. Pues te mentiría si te dijera que vas a encontrar la solución en el siguiente párrafo, pero te pregunto, ¿qué hace un padre o una madre? Educar ¿no?, pues sigue educando, sigue diciendo a las once, sigue diciendo hay que estudiar, sigue diciendo que no debe beber ni fumar,  con la tarea de educar. Educar es incomodar a veces a los hijos e incomodarnos los padres.
Pero hazlo con calma, seguridad y convicción en las normas y en los límites que propones . Esto es lo que necesitan los padres para educar hijos.
Negociar, pues claro que sí. Pero hay cosas que no se pueden negociar con los hijos cuando los estamos educando, es mucha responsabilidad esta de ejercer la tarea de ser padres y madres.

Ánimo, que crecen.

Adolescentes namorados, nais e pais preocupados

Republicado con autorización del autor: Carlos Pajuelo

El tema de adolescentes enamorados es un tema que preocupa mucho a madres y padres pero que por lo general ninguneamos en nuestras casas al grito de: ¡Qué sabrás tú qué es eso de estar enamorado, déjate de tonterías y estudia!
En un pasado artículo le daba a los padres unas orientaciones sobre cómo actuar ante esta situación. Hoy me gustaría hablar respecto a cómo se enamora un adolescente y a la necesidad de educar para combatir nuestros temores.
Un adolescente se enamora igual que se enamora un jovencito o jovencita, un treintañero o treintañera, un madurito o madurita… con la conjugación de tres factores interdependientes entre sí:
1.- Con una importante excitación fisiológica, si me refiero a una importante activación. Y es que los mamíferos tenemos una tendencia biológica a la “coyunta” a través del despliegue de una serie de activadores (adrenalina, serotonina, y otras inas), que tienen como función poner en acción a nuestro organismo, activarlo a base de bien.
2.- Este desasosiego genera un desasosiego de ideas que tenemos que interpretar, tenemos que darle una explicación cognitiva a qué es lo que me pasa, por qué estoy tan activo, por qué duermo menos, por qué tengo menos apetito, etc. y claro las canciones, las películas, la literatura y sobre todo el grupo de iguales nos informan de que a lo mejor estamos “enamorados” porque los días son más bonitos,  porque no puedo dejar de pensar en esa persona, porque tengo mariposas en el estómago…
3.- Todo esto acompañado de un repertorio de comportamientos, que son los que de verdad asustan a los padres: nuestros adolescentes tienen urgencia de estar continuamente con su “cari”(en presencia real o presencia whatssapiana, así que ¡ojo con las fotos!), de decirse “te quiero”, de hacerse regalos para estar presentes en la vida del otro, de hacer revelaciones secretas, de hacer o solicitar demostraciones del tipo que sea para que vean que el amor es verdadero (ojo otra vez con las fotos y vídeos), de besarse, de seguir besándose, y no te asustes padre o madre, tienen ganas de iniciarse en nuevas experiencias relacionadas con el sexo.

¿Están enamorados o están “hormonorevolucionados”? Da igual, tú tienes que educar y no es suficiente con que le digas que son pequeños aún para preocuparse por este tema y des carpetazo.
Habla del desarrollo de la afectividad con tus hijos y eso te obligará a hablar de sexo con tus hijos e hijas, háblales para que tú puedas saber todo lo que ellos saben y les puedas reconducir en alguna idea errónea. Habla sin miedo, sin tapujos, sin vergüenza, informa a tus hijos e hijas, bien clarito, sin metáforas. Y no esperes que ellos y ellas estén encantados con esa conversación.
Habla de biología aplicada, no te quedes en lo de los óvulos y los espermatozoides y dile a tu hijo o hija, que en este camino de construirse como un adulto maduro tiene también posibilidades de tener experiencias negativas (eyaculador precoz, incapaz de tener erección, falta de disfrute, asco, etc.) y que si no saben interpretar correctamente estas experiencias pueden condicionar su futura vida sexual.
Hablad de educación afectivo-sexual porque el camino de la sexualidad, es un camino que hay que recorrer y que como padres tenemos la obligación de informar, de trasmitir valores y de poner límites.
La actividad sexual está cerca de tus hijos (ahora no se juega a las cerillas, ahora se juega al semáforo) y mirar para otro lado, pensando “¿mi hija?, pero si es una niña; ¿mi hijo?, si es muy inocente…” no les va a ayudar en su educación.


Tus hijos se hacen mayores. ¡Quién dijo miedo!