Normas e límites, nova charla da Escola de Pais

O vindeiro  xoves 1 de marzo de 2018  de 15.00 a 16.30 horas, terá lugar no noso centro a charla 


"Normas e Límites” 


que impartirá Noa Pereiro López (psicóloga) dirixida  ás familias de todos os niveis do colexio. Esta charla está enmarcada dentro do Programa  de Prevención  no ámbito familiar “ Máis que un teito” impulsado polo Concello de Vigo.



A esta charla están invitados/as todos os pais e nais de alumnos/as de Infantil, Primaria e ESO.


Academia de especialistas


"Academia de especialistas" é un video documental producido pola Fundación Orange na que explica de xeito moi sinxelo e clara as características dos nenos que padecen este trastorno. É un bo xeito de achegarse a este trastorno e comprender moitas das súas características que, a miúdo, producen problemas e chegan a ser fonte de conflito e de illamento destes nenos.
Esta curta de animación foi realizada polo debuxante Miguel Gallardo, pai dunha filla con autismo.




Os límites non son importantes?

Sen comentarios.


Si é problema noso como educas aos teus fillos

Publicado en El País, con fecha 16 de febrero de 2018
Autoría: OLGA CARMONA

No criamos a nuestros niños para vivir en una isla desierta, sino para formar parte de la sociedad (su sociedad) cuando sean adultos
 

Las noticias hablan por sí solas.

Supuestamente un niño de 9 años sufre una agresión sexual en su colegio, otros dos menores de 12 y 14 años. Niños que violan niños. (El País, 10 Febrero 2018.)
Detenidos tres menores por herir de gravedad a otro al pegarle y tirarle por unas escaleras. (El País, 27 de Noviembre 2017.)
El menor de 14 años que mató a su hermano de 19 de una puñalada en el barrio de la Florida, hacen preguntarse si la violencia ejercida por niños y adolescentes en el hogar es un fenómeno en aumento y a qué se debe.(Diario Información Alicante, 11 de Febrero 2018).
El número de menores atendidas por violencia de género sube un 50%.( (El País, 28 de Agosto de 2017)

Existe una idea muy arraigada acerca de que la educación de los hijos es un asunto privado, que solo concierne a los padres, olvidando casi siempre que no les educamos para vivir en una isla desierta, sino para ser quienes tendrán la inevitable responsabilidad de formar la sociedad (su sociedad) cuando sean adultos.
Educar es un compromiso para con nuestros hijos en primer lugar. Un proceso en el que debemos  acompañar, estimular y guiar sus aprendizajes de forma que lleguen a convertirse en la mejor versión de sí mismos. Y, en segundo lugar, para contribuir a formar parte de una sociedad más humana, más ética y más constructiva.
En un mundo irremediablemente egocéntrico, educado en criterios competitivos en vez de cooperativos, donde el hedonismo y el acaparatismo ocupan los primeros puestos en la escala de valores colectiva, se nos olvida o no queremos asumir que no basta con transmitir lo que tengo codificado por genética o por aprendizaje, sino que es imprescindible hacer un ejercicio de consciencia, de autocrítica, de revisión y de reeducación constante.
Cuando un niño o niña tiene teléfono móvil con nueve años, es problema de todos. Por más que algunos padres tratemos de no precipitar o exponer a nuestros hijos estímulos que no les corresponden por edad, otros sí lo hacen y es cuando se convierte en un problema común.
Cuando también se les valida en casa el “ojo por ojo”, el “da tu primero”, el “si ves que están acosando a alguien no te metas”, estamos contribuyendo a perpetuar una sociedad violenta que hace de la venganza y el resentimiento una herramienta válida y aceptada.
Cuando permites que tu hijo vea películas que para adultos, que juegue a videojuegos que nada le aportan salvo basura, sin control de tiempo ni control, Cuando te burlas de alguien que sale en la tele o de tu vecino, cuando insultas a alguien en una conversación aparentemente trivial. Cuando juzgas en voz alta a los otros, cuando en casa se pierde el respeto y las personas se agreden de una u otra manera, también es un problema de todos.
Cuando no controlas qué hace tu hijo con Internet, cuando permites que entre y forme parte de redes sociales sin tener edad adecuada para ello. Cuando no estás presente en su vida, cuando no dedicas una ínfima parte de tu tiempo a escuchar lo que tenga que decirte. Cuando has reducido tu tarea de educar a una especie de cuidador vespertino ocupado nada más que en la logística o en sus notas, también todas estas situaciones son un problema de todos.
Cuando tu hijo ve pornografía, cuando tu hijo ve violencia, cuando tu hijo usa un lenguaje inapropiado e irrespetuoso. Cuando los límites en tu casa y en tu vida dependen de tu nivel de cansancio, de tu estado de ánimo, de cómo te ha tratado tu jefe ese día o de si te duele la cabeza... y entonces tu hijo necesite reparar su maltrecha autoestima poniéndose por encima de los demás porque se está convirtiendo en un niño dañado y sin referentes, también es un problema de todos.
Cuando le pegas una bofetada o una “inofensiva” colleja, cuando le levantas la voz, cuando le ofendes o le criticas, estás contribuyendo a perpetuar el maltrato. De verdad crees que él no hará lo mismo con quienes crea más débiles o inferiores. Y si es niña, ¿vas a preguntarte por qué se deja manipular o maltratar por otros niños? ¿O porqué ella misma se comporta así?
Cuando un niño acumula tanta frustración, tanta falta de respeto y de límites, una ausencia de contención y presencia, que haga que necesite vomitarlo en forma de maltrato a otros cuando llega al colegio, es también un problema de todos.
Y es un problema para todos porque aquellos padres que sí se ocupan de educar en el respeto, en la ética, en el buen trato, aquellos que sí están presentes en la vida de sus hijos y han hecho de su educación el compromiso más esencial de sus vidas. Aquellos que se han esforzado en reeducarse para poder educar desde un lugar distinto, más amable y solidario. Aquellos que han tenido el coraje de apostar por un modelo que sea parte de la solución y no del problema haciendo de la tarea educativa un “más difícil todavía” y que han apostado por cambiar una sociedad que conocen decadente y podrida. Estos padres no se merecen ni necesitan encontrar más obstáculos cuando sus hijos salen al mundo, muchas veces convirtiéndose en las irónicas e injustas víctimas de quienes siguen educando en el “siempre se ha hecho así”.
“Son cosas de niños” dicen cuando un niño se queja y se duele porque otro le maltrató. “Es normal, toda la vida ha sido así”. Y tienen razón, son cosas de niños violentos y ofensivos que se convertirán en adultos violentos y ofensivos porque han interiorizado como buenos y normales los valores más podridos y arraigados de una sociedad que ha incorporado el maltrato como inherente a la naturaleza humana y han hecho del “sálvese quien pueda” su justificación.
No, tu hijo de nueve o 10 años no necesita un iPhone. Lo que necesita es tu insustituible presencia, nutrir su alma con montones de momentos compartidos y recibir un legado que no consiste en cosas, sino en la constatación de que fue y es un ser humano valorado, reconocido y amado y una escala de valores que solo podrás transmitir a través de tu ejemplo.


*Olga Carmona es psicóloga y experta en psicopatología de la infancia y la adolescencia.

7 Consellos para cando pasen de Primaria a Secundaria

Republicado con autorización de:  https://www.educapeques.com

Nuevo centro, nuevos compañeros de clase, nuevos profesores, horarios distintos, nuevas responsabilidades… así es el paso de primaria a secundaria, una de las vivencias más complicadas en la etapa formativa de los niños. Los cambios siempre generan inquietud, pero este salto es doblemente complicado, porque significa abandonar unos comportamientos y hábitos infantiles para entrar de pleno en una compleja etapa vital: la adolescencia.
¿Cómo afrontar el paso de primaria a secundaria?, ¿cómo hacer que los niños experimenten el cambio de forma tranquila, con garantías y sin sobresaltos? 

Aquí van algunos consejos.

Visitar el nuevo centro
Una de las mejores formas de enfrentarse a lo desconocido es tomar contacto con la nueva situación y familiarizarse con los espacios. Por eso es importante apuntarse a las jornadas de puertas abiertas que suelen organizarse en los institutos y centros de secundaria. Es la oportunidad de pisar las aulas y empezar a establecer contacto con el profesorado.
(En el caso de que permanezca en el mismo centro, pasa al punto 3).

Conoce la plantilla de profesores
A la hora de elegir centro, conviene analizar la plantilla docente. Los profesionales con el Máster en Formación del Profesorado de Secundaria están especialmente capacitados para la labor docente y son una garantía para afrontar los nuevos retos. El Máster substituye al antiguo CAP (Certificado de Aptitud Pedagógica), tiene como objetivo formar a futuros profesores a través de tecnologías innovadoras y capacitarlos para que sepan transmitir conocimientos de forma eficaz.

Infórmate sobre las nuevas materias
El programa de estudios de la educación secundaria está repleto de nuevas materias. Es conveniente empezar a hablar con el niño de estas nuevas asignaturas, pero sin crear un clima de tensión. Para muchos estudiantes, el cambio genera inquietud y no conviene provocar preocupaciones antes de hora.

Empieza a planificar horarios
La nueva etapa educativa comportará cambios notables en materia de horarios y de hábitos de trabajo.  Las responsabilidades serán mayores por parte del estudiante, por lo que será necesario elaborar una buena planificación de tareas. La mayoría de niños compaginan las clases con actividades extraescolares, lo que obliga a aplicar un plus de estrategia y reparto del tiempo.
Es importante dejar un hueco para el descanso. La secundaria es exigente y conviene medir bien los tiempos para no crear una presión excesiva sobre los niños.

Pensar en el futuro
Los primeros cursos de secundaria no obligan a tomar decisiones sobre planteamientos de futuro, pero más adelante el niño tendrá que elegir asignaturas y determinar el camino a seguir. Es recomendable empezar a tantear al alumno sobre sus intereses profesionales y humanos.

Conoce el círculo de amistades
La etapa de secundaria representa un cambio fundamental a nivel relacional. Los niños entran en la adolescencia e inician nuevas amistades con las que compartirán tiempo y experiencias. Conviene estar alerta con esta nueva fase vital. Las compañías inadecuadas pueden representar una amenaza para la estabilidad del niño y para la vida familiar.
El “control” debe realizarse de forma sutil. Un exceso de celo o una presión demasiado intensa pueden provocar que el niño se cierre en sí mismo e interprete el interés como un intento de fiscalización.

Vigila los hábitos alimentarios

La adolescencia es una etapa propicia para la aparición de desórdenes alimentarios. Conviene prestar atención a cualquier comportamiento que pueda esconder algún tipo de trastorno.

Richard Gerver: "Hai que axudar aos nenos a atopar a súa paixón"

Son moitos os que reflexionan e propoñen melloras na educación, pero non tantos os que poden falar desde a experiencia. Richard Gerver é un deles. Premio nacional de ensino e mellor director de escola do Reino Unido, Gerver está considerado como un dos líderes educativos máis innovadores e inspiradores do noso tempo. A súa visión sobre a educación e o potencial humano foi solicitada en múltiples ocasións por organizacións de todo o mundo e numerosos deportistas de élite. É autor de libros como 2Crear hoxe a escola do mañá", "A educación e o futuro dos nosos fillos" e "Simple Thinking". Para este Doutor en educación, profesor e escritor, a clave da educación é "axudar aos nenos a atopar o que lles apaixona".

Preme na imaxe para ver o vídeo:


Pais sobreprotectores: 10 características dos pais helicóptero

Padres sobreprotectores. 10 características de los padres helicópteros
Republicado con autorización de: https://www.escuelaenlanube.com

Padres sobreprotectores: Resulta complicado, en la actualidad, poder determinar cuándo un padre es sobreprotector y cuando no lo es, puesto que es cierto que los peligros a los que los niños se encuentran sometidos son mucho mayores que hace décadas atrás.
Sin embargo, un padre sobreprotector daña la psiquis de su hijo. Por eso es importante no caer en la sobreprotección. Pero ¿Cómo podemos darnos cuenta si somos padres sobreprotectores o si por el contrario, estamos cuidando adecuadamente a los niños? He aquí 10 características de los padres sobreprotectores.

10 características de los padres sobreprotectores

  1. Resuelven ellos mismos los problemas de los niños. Un padre sobreprotector evita que los niños aprendan de sus errores. Esto invita a que los niños se “acostumbren” a que siempre estará mamá o papá para responder adecuadamente por ellos. También, estos padres evitan que sus niños atraviesen cualquier situación difícil o desagradable. Ejemplo de esto e cuando un padre interviene en la escuela porque otro está molestando a su hijo o cuando los padres hacen los deberes por los niños.
  2. Limitan la exploración de sus hijos por sus propios medios. Ejemplos de esto son: cuando los padres impiden que su bebé gatee porque el suelo está sucio, no dejan que jueguen en el parque por miedo a que se lastimen o no permiten que nadie les dé nada por temor.
  3. Toleran absolutamente todas las demandas del niño y las satisfacen. En otras palabras, los niños no conocen el NO de los padres.
  4. No permiten que el niño tenga independencia y/o autonomía. Son padres que escogen la ropa que sus hijos usarán, no les dejan salir de la casa porque hace mucho frío o mucho calor e impiden que ellos mismos escojan sus propias amistades.
  5. No dejan que los niños hagan cosas que ellos mismos sí pueden hacer solos. Por ejemplo; les dan de comer cuando ya pueden comer por su cuenta, les visten, calzan y peinan o (en ocasiones) les acompañan al baño.
  6. Responden por el niño cuando se les habla. No permiten que ellos expresen su punto de vista. Esto, inconscientemente socava su propia autoestima puesto que les impide expresarse.
  7. Justifican los errores de sus hijos. A menudo también es frecuente que los padres tapen los errores o bien los ignoren. Por ejemplo: cuando los niños hacen algo indebido y los padres minimizan su acción diciendo “Es pequeño. Es que no se ha dado cuenta”.
  8. No dejan que sus hijos salgan con niños de su misma edad. Esto ocurre incluso en casos donde los niños ya tienen madurez suficiente para hacerlo.
  9. Usan el miedo. Este es un mecanismo para controlarlos. Así los niños pueden escuchar algunas de estas frases: “no te subas ahí porque te caerás”,“no quiero que vayas tú solo pues algo malo puede pasarte” o “tengo miedo que te lastimes, mejor usa una bicicleta para más pequeños”o“no olvides usar protector para las rodillas, para las muñecas, casco, etc”.
  10. Se sienten responsables de todo aquello que les ocurre a los niños. Los padres sobreprotectores sienten culpa por todo lo que le sucede a los niños. Ocurre que, en estos casos, los niños son una “prolongación psíquica de sus padres” (o al menos ellos los ven así) claro que de un modo inconsciente.


Ocho consejos para vencer la sobreprotección paterna

1.  Que entren en razón. Se debe hacer entender a los padres que cada ser humano que vive sobre la tierra necesita libertad para desarrollarse como individuo y de esto dependerá su personalidad. Desde luego que ellos se deben preocupar en determinadas circunstancias, pero dar libertad personal.

2.  Se necesita preparación. Los padres tienen una labor fundamental para con los hijos, la cual consiste en prepararles para enfrentarse a la  vida, esto no quiere decir que ellos tomarán todas las decisiones y estarán todo el tiempo con preocupaciones por el lugar donde estén, no es Sobreprotección paterna.

3.  La función de dar confianza. Es de vital importancia que los hijos pidan a sus padres que les den la suficiente confianza, de esto dependerá su avance en la trayectoria de su vida, incluso desde temprano los hijos deben saber su potencial con el fin de enfocarse en su proyecto de vida.

4.  Los padres tienen un deber moral con los hijos. Cada uno de los padres tienen el deber de ser ejemplo a sus hijos en todo, es decir, deben ser personas positivas y mostrarle a sus hijos que de la manera como ellos piensan los  hijos también lo pueden hacer y no usar la Sobreprotección paternal.

5.  Los hijos deben informar dónde se encuentran. Una forma de vencer la sobreprotección que quieren ejecutar los padres sobre sus hijos es informando siempre que se desea salir a algún lugar, si los padres saben en qué sitio  se encuentran, aun siendo tarde en la noche, no estarán preocupados.

6.  Se deben observar las normas. Cuando los hijos tienen en cuenta las normas que sus padres han creado en su hogar, ellos no estarán interesados en ejercer sobreprotección paterna, en realidad el no saber en qué lugar se encuentra su hijo a las once o más de la noche, hará que haya preocupación.

7.  Se hace importante planear con la orientación de los padres. Algunos hijos se quejan del  yugo de la sobreprotección y no tienen en cuenta la orientación de sus padres cuando están desarrollando su proyecto de vida, el padre que es tenido en cuenta en los proyectos de sus hijos, no sobreprotegerá.

8.  Pasar una noche fuera de casa. La sobreprotección paterna terminará cuando sabe que su hijo estará en el lugar en el que le dijo que pasaría la noche, no tendrá temor, pues ya su hijo ha ganado su confianza y todo estará bien y la tranquilidad hará que el padre se quede satisfecho, todo es informar.


Estos consejos son de vital importancia y tenerlos en cuenta será una forma de lograr un desarrollo personal apropiado.

8 cousas que non deberías prohibir aos teus fillos

Republicado con autorización de: https://www.escuelaenlanube.com

¿Qué no deberías prohibir a tus hijos?

Existen algunas cosas que jamás debemos prohibirle a nuestros hijos puesto que son indispensables para que ellos se constituyan psíquicamente como futuros adultos emocionalmente sanos.

 8 cosas que no deberías prohibir a tus hijos.

Las preguntas
Jamás impidas que tu hijo haga preguntas. Las preguntas a veces o pueden ser complejas, otras más sencillas pero jamás evites una pregunta. Si acaso desconoces la respuesta puedes decirle “No sé cuál es la respuesta a lo que me estas preguntando, pero prometo averiguar cuál es”. Esto transmite tranquilidad al niño y muestra nuestro interés como adultos hacia sus inquietudes.

El llanto
Es común que los niños (especialmente los más pequeños) lloren en cualquier situación debido a que se impresionan con casi todos los suceso de la vida. Permite que lloren, reconoce sus sentimientos y explícales la mejor forma de poder solucionar el problema.

Ser tacaño
Muchas veces los adultos “tildamos” a los niños por  ser tacaños por no querer compartir sus juguetes con otros. Lo cierto es que el niño que está jugando (por ejemplo con una pelota) tiene derecho a seguir jugando con esta pelota. En tal caso apoya tu hijo para que le explique a su compañero por qué no puede prestarle su pelota. Puedes, incluso incentivar para que tu hijo preste otro juguete con el que él no esté jugando a fin de compartir con el otro niño.

No les impidas que digan “NO”
Este NO aplica tanto hacia otros niños, familiares e incluso para la madre. Si les negamos a los niños el derecho de decir que no, les estamos indicando que inconscientemente ellos no tienen derechos porque no les permitimos decir que no a algo determinado.

Hacer un poco de ruido
Claro que siempre es importante saber en qué sitios podemos hacer un poco más de ruido. Por ejemplo, no es correcto callar a un niño que está jugando en un parque ya que este es uno de los lugares destinados para que ellos, justamente, hagan ruido.

Tener miedo
Los niños pequeños sienten miedo de la oscuridad, de un familiar que hace mucho que no ven (o no conocen), de una tormenta, etc. No les avergüences por su miedo. Permite que este forme parte del aprendizaje para la enseñanza de las emociones (ya que el miedo es una emoción).

Tener secretos
Alrededor de los 8/9 años los niños necesitarán empezar a tener algunos secretos. Esto es saludable para ellos y, aunque nos cueste como padres, debemos aprender a confiar en ellos. Por ejemplo; si tu hija tiene un diario íntimo y te dice “no puedes leer lo que hay en él”, no sería correcto leer su diario. Mejor respóndele: “confío en ti y si te he dado mi palabra, no miraré tu diario íntimo”.
Debemos ser precavidos en este tipo de permisos ya que, como todos sabemos, los peligros están “a la vuelta de la esquina” para los niños actualmente.

Enojarse

Todo niño tiene derecho a enojarse cuando existe una injusticia a su alrededor. Generalmente muchos niños son extremadamente justos y se enojan cuando ven una injusticia. Permite que los niños se enojen: respeta el tiempo de enojo y luego evalúa todas las soluciones posibles.

10 frases para comunicarnos de forma positiva cos nosos fillos

Autoría: Cristina Tèbar (especialista en el método Montesori)
Republicado con autorización de: http://www.solohijos.com

Nuestra manera de expresarnos influye mucho en cómo nos relacionamos con los demás, ya sean niños, adolescentes o adultos, en concreto en las siguientes situaciones:

• Cuando queremos pedirle a alguien que haga algo.
• Cuando queremos recordarle a alguien una norma o límite.
• Cuando queremos indicar a alguien que lo que está haciendo no nos gusta o no nos parece bien.

Estas situaciones se producen muchas veces al día, especialmente cuando tratamos con niños. Y nuestra manera de expresarnos influye mucho en la respuesta que vamos a recibir por parte de la otra persona.

Decirlo con o sin asertividad

Esto tiene mucho que ver con la comunicación asertiva. La asertividad es la actitud que tiene una persona al expresar su punto de vista de un modo claro y de una forma totalmente respetuosa ante el interlocutor.
Por ejemplo: Mi peque de 4 años quiere ir al parque, pero tiene sus juguetes tirados por todo el suelo del salón. Puedo hablarle de varias formas:

  • Como no recojas tus juguetes te quedas sin ir al parque
  • Hasta que no recojas los juguetes no nos vamos al parque
  • Iremos al parque en cuanto termines de recoger tus juguetes


¿Cuál de estas frases te suena mejor?
Si te las dijeran a ti, ¿cuál de ellas te animaría más a recoger tus juguetes de buena gana?

El simple hecho de elegir una u otra de estas frases puede marcar la diferencia entre una comunicación efectiva y una lucha de poder (y como seguramente ya has comprobado en tu vida, las luchas de poder no conducen a nada bueno… al final nadie gana).
No tiene mucho misterio, somos más proclives a hacer algo que nos piden si lo percibimos de manera positiva, sin agresividad ni amenazas.

Desaprender para aprender asertividad

Lo complicado es ponerlo en práctica en el día a día, porque supone “desaprender” frases y maneras de expresarnos que tenemos muy arraigadas desde nuestra propia infancia, y sustituirlas por expresiones más positivas.

La clave es la práctica, al principio cuesta un poco buscar la manera de decir una determinada frase de manera positiva pero cuando te acostumbras llega un momento en que ya te sale solo.

10 frases para comunicarnos
de manera positiva con nuestros hijos

Aquí tienes 10 expresiones habituales y su versión más positiva. No tienes que utilizar estas frases, se trata de ejemplos para que te hagas una idea y puedas crear tus propias expresiones positivas a tu medida.



Practica hasta que sean automáticas.
Algo que suele funcionar muy bien es pensar en qué situaciones utilizamos este tipo de frases y practicar la nueva frase que queremos empezar a utilizar. Si ya lo hemos “ensayado” en frío nos resultará más fácil tener lista esa nueva expresión cuando necesitemos utilizarla en caliente.

Es posible dar una vuelta a esas expresiones que utilizáis habitualmente con vuestros hijos y que sentís que ni funcionan ni os hacen sentir bien, utilizando las expresiones del cuadro anterior de la chuleta como ejemplo.

Seguro que se os ocurre la forma de expresar lo mismo de una manera más positiva, efectiva y respetuosa. Os animo a probarlo no solo con vuestros hijos sino también con adultos, ¡esto no tiene edad!

Nenos con depresión. Como saber si un neno ten depresión?

Autoría: María Eugenia Daney.
Republicado con autorización de: https://www.escuelaenlanube.com

La depresión es una alteración o trastorno en el estado de ánimo que puede afectar a los adultos, pero también a muchos niños. Niños con depresión: Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) un 3% de los niños sufren depresión, esto representa entre un 10% y un 15% de las consultas en consultorio psiquiátricos.
Sin embargo, a menudo es difícil detectar la depresión puesto que es un término que se utiliza muy a menudo se utiliza indiscriminadamente.

¿Cómo saber si un niño tiene depresión?

Para poder determinar si un niño tiene realmente depresión necesitamos al menos notar dos de los siguientes síntomas:

Síntomas niño con depresión

  • Estado de ánimo hostil. Es frecuente que su estado de ánimo sea hostil, agresivo y, en algunos casos, cambiante abruptamente.
  • Pérdida de interés. Los niños con depresión suelen perder el interés por juegos o actividades que habitualmente les gusta y disfrutan hacer.
  • Carencia de energía. La depresión (en niños y en adultos)casi siempre se evidencia por una insuficiente energía/desgano por realizar actividades cotidianas.


También una depresión infantil es posible detectarla si el niño tiene al menos dos de estos síntomas:

  • Auto-desvalorización frecuente. El niño se “autocritica” constantemente todo lo que hace (es importante observar que con bastante frecuencia esta es una actitud de imitación por parte de los niños. Es decir, a menudo el niño ha padecido la crítica en reiteradas oportunidades por parte de una persona a la que él aprecie (grupo de amistades, padres, abuelos, docentes, etc). Entonces ha internalizado esta desvalorización como auto-desvalorización. Esto podría reflejar una depresión crónica en esa figura de autoridad y una depresión secundaria o “de rebote” en el niño.
  • Reproches. Similar al punto anterior, el niño podría reprocharse cosas a sí mismo y, en algunos casos, se autocastiga físicamente también.
  • Falta de concentración. El niño pierde su capacidad de concentración y, poco a poco, desciende su rendimiento escolar.
  • Alteraciones del sueño. Un niño con depresión podría desvelarse y/o dormir durante casi todo el día. Esta alteración o síntoma es frecuente en adultos también.
  • Variaciones en el peso. Es común que en lo niños las variaciones de peso sean en aumento y no en reducciones de peso como sí sucede en el caso de la depresión para los adultos.
  • Quejas de dolores. Estos dolores pueden o no ser reales (aunque para el niño sí lo son). Esto ocurre pues los niños no saben cómo indicar que sienten pesar y depresión, entonces expresan su pena con dolores físicos: jaquecas, dolores punzantes en el estómago, molestias intestinales, etc. También pueden ser más propensos a los accidentes. Es importante detectar cuando un niño tiene un accidente real y cuando está llamando nuestra atención, debido a que hay muchos niños que sí son más propensos a los accidentes y no por eso debemos observar depresión en ellos.

 ¿Qué debemos hacer si nuestro hijo tiene depresión?


Ante la sospecha es recomendable acudir a una consulta psicológica. Recuerda que cuanto antes diagnostique un profesional al niño, más cerca estará la solución y el alivio a su pesar o depresión.

Toc: trastorno obsesivo compulsivo nos pais

Autoría: María Eugenia Daney
Republicado con autorización de: https://www.educapeques.com

El TOC (trastorno obsesivo compulsivo) en uno de los progenitores puede marcan la educación y la psiquis de cada niño de forma permanente.

Cuando la madre posee este tipo de conductas, transmite en el niño características insanas que, de no detener a tiempo, marcarán el desenvolvimiento del niño como adulto en sociedad.

Es necesario partir de la base de que los padres son (por padecer este trastorno) autoexigentes desde la infancia. Se caracterizan por tener una dureza y severidad notable con los niños.

Este tipo de padres son los que no se contentan con que su hijo haya sacado una nota buena en la escuela y frente a esto exigen una nota mejor.

Al conseguirla, vuelven a estar disconformes, hasta que el niño la alcanza. No obstante el TOC impide conformarse y no se detiene incluso si el niño ha tenido un comportamiento o calificación de honor.

Frente a esta situación la madre tóxica (por padecer TOC) le recordará al niño que siempre es mejor exigirse aún más.

TOC ¿Cuáles son las consecuencias
de este tipo de comportamiento en los niños?

Existen dos formas de respuesta por parte de los niños:

1. Que el niño se rebele frente a la conducta TOC de la madre. Esto puede desencadenar en un comportamiento de conducta negativista desafiante, trastorno disocial o de personalidad.
El niño se somete a tales exigencias, lo que puede desembocar en dos tipos de comportamiento:
Puede ser que el niño acepte las exigencias e incluso las interiorice hasta que, finalmente las reproduzca con sus propios hijos de adulto.
2. También puede generar angustia y opresión socavando la autoestima del niño hasta tal punto en que él llegue a creer que nada de lo que hace vale la pena o sirve, puesto que no alcanza a cumplir los deseos del progenitor.

Trastorno obsesivo compulsivo

TOC ¿Cómo ayudar a un niño cuya madre presenta una conducta tóxica?

Reconocer el problema familiar

En primer lugar es necesario hablar con la madre o reconocer que existe en ella un problema que no sólo afecta al niño sino también a las futuras generaciones.

Pedir ayuda especializada

El paso siguiente es hacer foco y ayudar a esta persona con TOC para que permita que el niño sea un poco más libre. Es decir permitir que sea un niño sin tantas exigencias. Esto incluye tiempo y una ardua tarea de trabajo familiar donde no sólo la madre sino también el/los niños acepten los errores como parte del camino hacia el éxito.

Permitir que los niños exploren y experimenten

Esto forma parte del camino a la solución. No obstante hacemos hincapié y foco en la necesidad de que sean los padres del niño los que continúen autoevaluando los propios comportamientos para evitar que esto recaiga en comportamientos pasados (de exigencia sin límites hacia los niños).

Acompañar a los niños en el proceso de aprendizaje


Esto fortalece los lazos entre padres e hijos. Aceptar que los niños se equivocan y reconocer los propios errores como adultos para poder ayudarlos en cada caso.

TOC en nenos. Trastorno obsesivo compulsivo infantil

Autoría: María Eugenia Daney
Republicado con autorización de: https://www.educapeques.com


¿Qué es TOC en niños, trastorno obsesivo compulsivo?

El TOC en niños es un trastorno de la ansiedad que consiste en obsesiones y compulsiones, pero ¿a qué nos referimos con obsesiones y compulsiones?

Las obsesiones son ideas, pensamientos, imágenes o impulsos  no deseados y que producen preocupación, culpa, o vergüenza en los niños. Por ejemplo ponerse enfermo, la muerte, cualquier cosa que les haga sentirse mal, ellos son perfeccionistas.
Las compulsiones, también denominadas como rituales, son conductas que el niño siente que debe realizar repetidamente para aminorar los sentimientos molestos o prevenir que algo malo ocurra.  Entre estos rituales tenemos el aseo, borrar, corregir hasta buscar la perfección en las cosas.
A continuación te damos información más detallada que te permitirá reconocer si tu hijo tiene TOC

Cómo saber si tu hijo tiene TOC

Entre el 1% y el 2% de los niños y adolescentes presentan rasgos de TOC. Suelen manifestarse estos rasgos entre los 7 y los 12 años aunque con frecuencia los mismos pueden pasar desapercibidos. El trastorno obsesivo compulsivo tiene dos características como su nombre lo indica: la obsesión y la compulsión. Sin embargo, suelen presentarse síntomas de uno u otro tipo en los niños.

Estos son los síntomas de TOC que nos puede dar pistas

Observa posibles comportamientos compulsivos
Un rasgo obsesivo es un tipo de comportamiento como lavarse las manos, rezar, contar o repetir palabraso frases, ordenar las cosas, etc. Si este comportamiento se realiza de forma continua (es decir no se lo puede controlar) se considera como una compulsión.

Una compulsión es consciente para el niño aunque ya dijimos que él no la puede evitar, es decir que él lucha contra esta compulsión. No obstante continúa siendo consiente de ella. Esta es la característica que diferencia una compulsión de un tic o una manía (dado que estas no son conscientes). La sensación que tiene el niño que presenta TOC es que, sino lleva a cabo los actos compulsivos “algo tremendo le ocurrirá”.

El diagnóstico de TOC lo realiza un profesional pero es imprescindible que el niño reconozca que sus comportamientos son innecesarios y/o exagerados.

Presta atención al tipo de obsesiones
Generalmente un niño con TOC se obsesiona con algunos de los siguientes temas:

  • Preocupación excesiva por gérmenes y/o enfermedades
  • Fobias a los accidentes en auto
  • Pánico a subirá un ascensor por miedo a que se caiga
  • Necesidad de ubicar cosas alrededor suyo con el objetivo de “protegerlo”
  • Fijación por los números
  • Tareas que se realizan solamente siguiendo un orden estricto e inmodificable
  • Obsesión con pensamientos de carácter sexual
  • Necesidad de coleccionar objetos aunque estos pueden no tener utilidad ni valor


Observa síntomas ocultos
Debido a que los niños son conscientes de sus obsesiones pero no las pueden controlar es posible que ellos escondan las obsesiones que tienen. Por esta razón es importante detectar los síntomas ocultos. Algunos de ellos son:

  • Alteraciones en el sueño durante la noche porque el niño permanece despierto pensando en aquellas cosas que le obsesionan.
  • Manos secas o irritadas por lavarse las manos compulsivamente y utilizar productos para eliminar gérmenes en ellas.
  • Aumento en la cantidad de ropa para lavar. Dado que el niño utiliza la ropa durante unas horas y luego la deshecha por considerarla “sucia” sin que verdaderamente lo esté.
  • Evita la suciedad a toda costa incluso puede evitar jugar o utilizar juguetes que le encantan por miedo a las bacterias y/o gérmenes que podría contener este.
  • Tiempo excesivo mientras se ducha o cepilla sus dientes
  • Descenso del rendimiento escolar. Esto se debe a que el niño ocupa cada vez más cantidad de tiempo pensando en sus obsesiones.
  • Se preocupa en extremos por la seguridad de su familia y/o amistades.


¿Cómo ayudar a una persona con trastorno obsesivo compulsivo?

  • Reconocer el problema familiar
  • Permitir que los niños exploren y experimenten
  • Acompañar a los niños en el proceso de aprendizaje
  • Pedir ayuda especializada
  • Ante la observación de rasgos de TOC en niños  es indispensable acudir con un profesional para un diagnóstico y posible tratamiento.

"Si, cando..." en lugar de "non"

Autoría: Elena Roger Gamir (Pedagoga )
Republicado con autorización de: http://www.solohijos.com

Si abusas del “no”

  • Aumentará el sentimiento de impotencia y ansiedad de tu hijo
  • Aumentarán sus ganas de desafiar
  • Le cortarás “las alas”
  • Le obligarás a desobedecer
  • Acabarás minando su iniciativa

Hasta para decir que “no”, es necesario utilizar un lenguaje positivo
Sustituye el “no” por un “sí, cuando…”
Por ejemplo:   ¿Puedo ver la tele?

En negativo: No, porque no has recogido la habitación
En positivo: Si, en cuanto recojas la habitación.

Dos reglas de oro

  1. Negar con frases positivas aumenta la probabilidad de colaboración.
  2. Si utilizas la negación, explica las razones para hacerlo, igual que harías con tu pareja o tu jefe. No es diferente con tu hijo.


Nenos despistados e distráidos: unha pequena guía para pais

Republicado con autorización de: https://www.educapeques.com

Niños despistados o distraidos: La educación, sobre todo en la parte inicial de la vida de cualquier persona, es uno de los rasgos más importantes que se deben desarrollar con frecuencia. Se acrecienta aún más su importancia cuando somos niños. Los niños, por regla general, son muy abiertos a todo lo que los rodea y por tanto son más fáciles de enseñar y de inculcarles conocimientos, valores y principios. Es por ello que mandarles con un profesor o a una escuela para que desarrollen estas habilidades son cruciales para el crecimiento del niño.
Ahora bien, ¿Qué sucede cuando el niño tiene tendencia a la distracción y a ser despistado?, aclaremos desde un principio que hay de todo en esta vida: desde niños con inteligencia muy baja, los de inteligencia media hasta los que son genios.
Si su hijo es despistado, eso no tiene nada que ver con la inteligencia, simplemente existen otros factores que llevan a que la distracción sea una tendencia muy frecuente en su hijo. Es por ello que en este post trataremos de darles una pequeña guía de padres para tratar con niños distraídos, en esta guía le indicaremos que hacer y cómo educar a esta clase de niños.

Causas que hacen niños despistados o distraídos

Quienes tienen niños más activos sabrán a ciencia muy cierta que educar a estos niños suele ser una tarea titánica. Los niños activos y que no pueden estar quietos por un momento son los más propensos a tener más distracción, son más despistados y eso le acarrea dificultades a la hora del aprendizaje.

Las causas todavía no son muy claras para algunos especialistas. Sin embargo, existen algunos patrones comunes que hay que analizar y que puede causar dichas distracciones. Entre las causas más comunes son:

  • Un trastorno por déficit de atención (TDA). Puede estar unido a la hiperactividad (TDAH).
  • El cansancio o el estrés. Bien por dormir poco o por un exceso de actividades, disminuye la capacidad de concentración y se dificulta la memoria.
  • Problemas de visión o de audición. Un defecto visual o auditivo no diagnosticado ni tratado puede hacer pensar en una falsa falta de atención.
  • El nerviosismo. Cuando estamos nerviosos segregamos corticosterona, una hormona que interfiere en el recuerdo.
  • Una mala alimentación. La falta de algunos nutrientes esenciales en su dieta puede interferir en la calidad de la memoria.

Como mejorar la atención de los niños despistados

Cuando no exista evidencia de que su falta de atención se deba a algo patológico, puedes ayudar a tu hijo siguiendo los siguientes consejos:

  • Utiliza la motivación. Hay que buscar aquello que le gusta mucho hacer y fomentarlo, a la par que lo utilizamos como forma de motivación para otras actividades.
  • Refuerza las actividades bien hechas y la dedicación con constantes felicitaciones y, de vez en cuando, con premios como jugar quince minutos más con la Tablet o regalarle un cuento.
  • Practica juegos que favorezcan la atención y la concentración: memorias de parejas, buscar un dibujo en una lámina, colorear mandalas o dibujos abstractos complejos, elegir una respuesta correcta entre varias, hacer una silueta siguiendo los puntos numerados, colorear según un código de color señalado por números, ordenar tarjetas según una secuencia temporal o buscar un objeto escondido siguiendo instrucciones o interpretando pistas.
  • Dale las instrucciones de una en una. Así, no se distraerá al recibir varias órdenes al mismo tiempo.
  • Ofrécele ayudas visuales como, por ejemplo, pegar en la puerta del cuarto de baño unas manos lavándose o un cepillo de dientes.
  • Practica con él algún método de relajación para reducir la ansiedad.



Como me convertín na peor nai do mundo

Republicado con autorización del autor: Carlos Pajuelo

En esta entretenida tarea que es la de educar hijos e hijas algunas madres y padres se encuentran, de repente, con que sus criaturas que antes les profesaban algo parecido a la adoración pasan a mostrarles una especie de inquina, mezcla de desesperación, manía, desprecio, hastío que se manifiesta con frases del tipo: “no te soporto”, “eres odiosa”, deja de fastidiarme la vida” acompañadas de destierro, se van a su cuarto y te castigan con el látigo de la indiferencia.
Triste y sola se queda la madre y el padre, preguntándose qué hemos hecho para merecernos esto. Por qué nuestras criaturas que hasta hace nada nos decían papito bonito, mamita guapa, nos han convertido en una mezcla de Ángela Channing, Cruella de Vil, el Jocker, Darth Vader, Maléfica y ni nuestra presencia soportan.

¿Sabes por qué te has vuelto, a sus ojos, tan odiosa o tan odioso?

Porque le estás marcando límites.
Porque las normas siguen siendo válidas y eso molesta a los que las incumplen.
Porque les dices que fumar-beber es malo por mucho que ellos te lo quieran justificar como si el tabaco-alcohol fuera una aspirina.
Porque a veces no se aguantan y les molesta hasta que les digas buenos días.
Porque les recuerdas que no están haciendo lo que tenían que hacer (y no me refiero solo a estudiar).
Porque, a veces, realmente eres muy pesada o muy pesado.
Porque lo que para ti es protección ellos lo interpretan como asfixia.
Porque los padres y madres de los demás, como no les dicen nada a ellos, son un encanto.
Sí, un día te convertirás en un ser odioso a los ojos de quién más quieres. Pero espabila, ¿qué quieres que te digan, olé mi madre, olé mi padre, gracias por guiar mis pasos y mi vida?
No educamos para que nos hagan la ola. No educamos para ser unos padres guays. No educamos para tener hijos modélicos. Educamos porque alguien tiene que mostrar el camino a nuestros hijos y a menudo nuestros hijos se ven tentados por los atajos.
Así que cuando te digan odiosa-odioso, malvado-malvada, amargada-amargado y se encierren en su habitación, tú solo contesta, con cariño: “pues yo te quiero”.

Te recuerdo que el adolescente no eres tú. Así que no te pongas en plan dramático y a seguir educando.


Preguiza infantil. Técnicas de educación para nenos lacazáns.

Republicado con autorización de: https://www.educapeques.com

Niños perezosos: Se define a un niño perezoso como aquel que, sin tener ninguna dificultad física, emocional o psicológica, presenta pereza al realizar diferentes tipos de actividades (sean estas de su agrado o no). Esto es importante distinguir y recordar puesto que, muchas veces se asocia la pereza de los niños a las actividades que ellos no desean hacer, pero esto puede estar relacionado con la falta de estimulación o falta de entusiasmo por la realización de algo. En cambio la pereza propiamente dicha se encuentra en ciertos niños indistintamente las actividades que ellos realicen: subir a un columpio, levantarse temprano, ir al parque, asistir a un cumpleaños, etc.

La pereza infantil ¿Un rasgo de la personalidad?

Es importante recordar que la pereza no tiene relación con un rasgo de la personalidad sino con una costumbre o hábito adquirido. El problema radique en que la pereza en un niño se convierte (de no  corregirla a tiempo) en una pereza para el adulto lo que desemboca en un comportamiento socialmente inaceptable para éste.

A continuación, mencionaremos diferentes técnicas para niños perezosos.

Técnicas para niños perezosos

Establecer rutinas
Un niño perezoso necesita inevitablemente que pautas o rutinas relativamente fijas. Realizar una tabla con horarios, impide que los niños dispersen su mente y se vuelvan aún más perezosos. Por ejemplo: puedes armar un cuadro con horarios de rutina y actividades.

7:00 horas nos levantamos.
7:10 horas nos duchamos
7:30 horas nos secamos y vestimos… etc
  
Es probable que, con niños perezosos, debamos estar bastante pendientes de ellos (sobre todo al principio de establecer rutinas) para que logren incorporar cada horario como les indicamos.

Asignar diferentes responsabilidades
Muchas veces la pereza de los niños se asocia con la falta de motivación. Para ello podemos repartir diferentes quehaceres domésticos entre los integrantes de la familia. Da al niño alguna tarea como pasear al perro todos los días, alimentar a los peces, etc.

Fijar metas reales y alcanzables
Esa importante que las metas sean alcanzables. Por tal razón, procura realizar actividades que el niño pueda conseguir. Por ejemplo: levantarse a “x” hora, “juntar sus juguetes”, “levantar las tazas del desayuno”, etc.

Apoya a tu hijo cuando alcanza una meta
Es necesario que el niño sienta que la pereza no es una actitud que como padres apoyamos. Por el contrario, premiar el logro de metas implica que el niño sienta un estímulo positivo (es decir, sienta aceptación de su entorno) por el esfuerzo.

Evita la sobreprotección
A veces podemos caer en la tentación de proteger en demasía a nuestros hijos. El acto de la sobreprotección implica que nuestros niños crezcan con la creencia de que “es mejor que lo haga papá o mamá antes que yo”. Esto irremediablemente produce en ellos una baja autoestima (por la creencia falsa de “no poder”) lo que puede producir, en el mejor de los casos, pereza en los niños.

Esto mismo ocurre a menudo en el sistema educativo que, muchas veces, fomenta la pereza en los niños tras la falta de reprimenda por no realizar, por ejemplo, los deberes el día que la docente lo ha pedido.

O meu fillo non quere medrar. Como axudar aos nenos a medrar?

Autoría: María Eugenia Daney
Republicado con autorización de: https://www.educapeques.com


Cuando los niños no quieren realizar aquellas actividades y asumir ciertas responsabilidades que, por su edad, ya pueden realizar podemos estar frente a un niño que no quiere crecer. Esto, mayormente, se presenta en niños adolescentes (es una de las características típicas de la adolescencia) pero también puede presentarse en la infancia.

¿A qué se debe que un niño no quiere crecer?

Las comodidades del hogar en combinación con padres bondadosos y afectuosos, puede hacer que el niño (entre 9 y 12 años) no desee crecer. El sentimiento de ansiedad asociado a que “crecer presenta sus dificultades”, nubla los beneficios de un crecimiento saludable y en coordinación con la edad cronológica del niño.

Por otra parte, existen múltiples factores por los cuales un niño no desee crecer: miedo a crecer (cambios psicológicos y físicos), ansiedad por ingresar en una etapa llena de cambios con modificaciones también en el orden escolar (paso de la educación de ciclo primario a la educación de ciclo secundario), algún recuerdo o situación traumática que el niño reprima y asocie con el crecimiento (a menudo algunos niños han sufrido algún tipo de abuso sexual y esto les impide ver el crecimiento como algo positivo puesto que lo relacionan con el abuso ya que el niño sabe de manera inconsciente que el acto sexual corresponde a algo que realizan los adultos), entre otras posibilidades.

¿Cómo ayudar a un niño entre 9 y 12 años que no quiere crecer?

Debido a que la cantidad de posibilidades que puede acontecer la mente de un niño, lo mejor que como padres podemos hacer es realizar una consulta con un profesional debido a que, de esta forma, evitaremos la pérdida de tiempo, podremos saber qué es lo que preocupa al niño y poder actuar con amplio conocimiento y de manera profesional para ayudarle.Generalmente, luego de la intervención de un psicólogo infantil, el niño siente alivio y los padres cuentan con una visión completa de lo que le sucede a su hijo.

¿Cómo puedo ayudar a un adolescente a crecer?

En esta oportunidad ahondaremos en aquellas cosas que como padres podemos hacer si tenemos un hijo adolescente puesto que, si bien podemos realizar (como en el apartado anterior) una consulta psicológica, estos cambios se asocian con una etapa que inevitablemente los niños deben atravesar para convertirse en adultos.

La gran pregunta ¿Qué me pasa?

Tras la vorágine de sentimientos, emociones y cambios físicos los adolescentes no llegan a comprender qué es lo que les está pasando.

Ante esto, hablar previamente con nuestro hijo, contarles aquellos cambios que suscitarán en su organismo y en su mente para que logren afrontar esta etapa un poco más preparados.

El reconocimiento de la pérdida del cuerpo infantil

Una de las cosas que más angustia a los adolescentes es, justamente, la pérdida que el cuerpo infantil. Los cambios hormonales producen que los senos crezcan (en el caso de las mujeres), la aparición de vello donde antes no lo había, el cambio en el tono de la voz (en el caso de los varones) entre otros tantos cambios, producen un desconocimiento del propio cuerpo con el que el adolescente (inevitablemente) deberá reconciliarse.

La muerte psíquica de los propios padres

Para todo niño, la figura de los padres debe psíquicamente morir dentro de la estructura mental de este niño/adolescente para poder resurgir con personalidad propia. Para ello resulta inevitable que los adolescentes se alejen de las opiniones y creencias de los padres.

Debemos saber que “que los niños/adolescentes no quieran crecer” resulta completamente normal y biológicamente imposible de evitar. Estar preparados para esta etapa con sus cambios de ánimo repentinos y cambios de comportamiento resulta ser todo un desafío que como padres debemos afrontar. Pero para tranquilidad de todos, esta es solamente una etapa y terminará dando paso a la personalidad del adulto.